Se supone que te tengo que decir adiós.
Se supone que me tengo que despedir de ti y de toda esta historia. Honestamente, no tengo idea cómo. Otro blog más de una pobre desdichada entusada que pone su corazón entero en unas palabras que logren representar algo de lo que se siente.
Tal vez. Tal vez si soy ese cliché de mujer que tiene la necesidad de dejar salir por algún lugar este dolor desgarrador.
Hoy creo que saber cómo despedirme requiere entender por qué estamos en esta situación. Y honestamente no lo entiendo. No entiendo qué pasó, ni te reconozco en el proceso. Tampoco me reconozco a mi en este dolor.
Quisiera sólamente poder despedirme con un gracias, tener la grandeza de no necesitar largos y coloridos discursos. Pero esta historia, con todos sus capítulos, no me deja utilizar la simpleza. Hoy tengo esta realidad al frente que no sé como mirar a los ojos. Hoy, una decisión de vida juntos después, no entiendo bien cómo rearmar los pedazos que quedan de mi. Hoy, luego de tener claro lo que siento y lo que quiero, me enfrento a un universo que me lo quita.
No sé como decirte adiós. No sé como olvidar. No sé como no sentir. No sé como entenderte. Sólo sé que la vida hoy me obliga a decirte adios. Entonces corazón, adios.